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ENTRE LUGARES Y LETRAS

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  Los lugares desde donde escribo son muy diversos. Algunos están llenos de emociones; otros, de recuerdos alegres o también tristes. En fin, son experiencias, anécdotas, observaciones o ideas surgidas de la imaginación las que hacen que me siente a escribir. No importa el lugar: puede ser una sala de espera en un hospital, la banca de un parque, acostado en mi cama o sentado en el patio de mi casa; en la oficina, viajando, acompañado del verde de las montañas o de la brisa del mar, entre lágrimas o risas. No importa el lugar cuando todo se convierte en cómplice de cada texto. Algunas ideas salieron tan rápido que las escribí sentado en la taza del baño, y no lo puedo negar: cuando terminaba de escribir, se me había olvidado el motivo de mi visita al baño. Me digo: “No puede ser, otra vez”, pero lo importante es no dejar pasar el momento de plasmar letras que luego quedo leyendo una y otra vez. A veces mis pensamientos quedan plasmados en las hojas de una agenda y no todos los text...

AROMA DEL RECUERDO

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Es de madrugada, no consigue dormir y revive los recuerdos de la infancia en la casa de bahareque: la cocina de leña, con sus ollas de barro; el mote con queso, el chocolate, la sopa de arroz con cebada, la haba cocinada, el cuy con papas y más delicias que no olvida su paladar. No le faltaban las botas que lo acompañaban al río, donde veía a los peces nadar en contra de la corriente. Recorría las montañas, los senderos, los caminos de barro y los sembríos de maíz; veía pastar el ganado y montaba a caballo. Cuando ordeñaban las vacas, estaba pendiente con su jarro en mano para ser el primero en tomar la leche. La espuma le formaba una especie de bigote e imaginaba que ya era grande; su risa contagiaba a los demás. Por las noches se sentaba en el portal a contemplar la luna y las estrellas, que contaba una y otra vez. Escuchaba el sonido de los animales nocturnos y el calor de una fogata lo abrigaba. La neblina le hacía imaginar que estaba en el cielo, caminando en medio de las nubes. N...

SENTIRES DUALES

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Llegan momentos donde los recuerdos tiernos alivian mi corazón. La imagen de tu sonrisa con un ceño fruncido me cautivó; tu ojos cafés me envolvieron sin poder dejar de mirarlos; tu cabello negro azabache me enredo con su brillo; tus pasos eran la brisa suave que refrescaba el ambiente. Llegamos a compartir muchas historias entre risas, momentos tristes, viajes y locuras bonitas. Ahora solo te veo de vez en cuando y solo las imágenes de lo vivido envuelven mi pensamiento. No olvido la cachetada en el día que nos separamos, no olvido ni el último beso; no olvido nuestras lágrimas ni olvido el último abrazo de despedida de un amor que lastimé. 

TE PIENSO

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No puedo negar que te pienso, no puedo negar que te veo en imágenes del recuerdo y del presente, no puedo negar que te escribo en notas que no comparto, no puedo negar que leo tus líneas y sonrío. No puedo negar que te escucho con atención cada palabra que sale de ti, no puedo negar que cuando ríes el ambiente se transforma, no puedo negar que tu silencio llena un espacio de armonía. No puedo negar que vives en mis pensamientos, no puedo negar que te siento cerca y lejos al mismo tiempo, no puedo negar que las pláticas contigo son eternas, aunque hablemos poco. No puedo negar que me haces sonreír, no puedo negar que también entiendo que no me atrevo a sentir el cálido abrazo de un amanecer contigo.

NO SÉ

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No sé cuándo te empecé a querer tanto. No sé por qué te empecé a querer. No sé si fue tu mirada firme. No sé si fue tu voz cálida. No sé si fue tu sonrisa.  No sé si fue tu determinación. No sé si fue tu porte. No sé si fue tu don de persona.  No sé si fue tu optimismo sin límites.  No sé si fue tu personalidad diferente.  No sé si fuiste tú quien supo hacerse querer, o simplemente fui yo que, sin saberlo, cada día que pasa te quiero y no lo puedo negar. Es una forma de decirte lo que mantengo en silencio mientras te escucho hablar o leo tus líneas al ritmo del sonido de mi corazón.

ÉL

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  Camina lento por una calle llena de barro. Sus pasos dejan huellas, unas más profundas que otras aunque todas cargadas de historias, alegrias, tristezas, riñas, de sueños cumplidos y otros que no. Los años se notan en las arrugas de su rostro pero toda su cara denota firmeza.  Solo los que lo conocen lo han visto sonreír y hasta algunas veces, reír a carcajadas. Se dice que tiene hijos, nietas y nietos que no los ve hace muchos años a pesar que algun@s de ell@s viven en la misma ciudad. Los años le pasan factura cada día. Su memoria se vuelve más frágil, sus relatos se convierten en un vaivén de olvidos y recuerdos en una misma historia.  Se encuentra solo. Pero dicen que es culpa de su mal carácter y también saben que no deben dejarlo solo porque todos vamos por el mismo camino, todos vamos para viejos.

RESILIENCIA

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Cuando no deseo ir a entrenar, aparecen varios pensamientos: que el lugar esta muy lejos, que ya es tarde, que las piernas me van a doler, que el cuerpo no quiere ni moverse. Es ahí cuando mis pensamientos entran en confrontación permanente y las palabras resuenan llenas de dolor. Solo quisiera quedarme encerrado.  En esa disputa permanente, mi mente insiste en decirme: no puedes quedarte quieto, mira cuánto has logrado, cuánto has entrenado, cuánto has trabajado!!!! Acaso vas a abandonar por circunstancias que no puedes controlar? Puedes llorar un rato si lo necesitas, pero la vida sigue. No te puedes quedar acá sentado sin hacer nada, esperando no sentir el dolor. Grita por un rato y luego respira hondo, límpiate las lágrimas y sal, que la vida es bella.