LA BULLA DE MIS RECUERDOS
La mañana del domingo está fría. Una taza de chocolate acompaña a mis pensamientos, que me llevan hacia ti. Veo tus ojos color marrón, tu sonrisa, tu piel canela, tu cabello rizado, que a mí me encanta. Veo todas nuestras vivencias, alegres y tristes, que pasamos juntos. La vida te juega de manera inesperada, y tomé el camino contrario, por una ruta lejana hacia el sur. En la bulla de mis recuerdos escuché el sonido del teléfono. Vi en la pantalla tu nombre; mi rostro se iluminó y te contesté como si nada me pasara. Hablamos por un buen tiempo; reíamos de las anécdotas que vivirán en nuestra memoria. Le dije: «Te quiero». Me respondió: «Lo sé, sabes que yo también». Cerré los ojos mientras escuchaba, entre lágrimas que rodaban por mis mejillas: «Hablamos luego, te cuidas». De esta manera, mi domingo 12 de julio de 2026 vivirá en mi memoria; por eso prefiero escribir para no olvidar.