SILENCIO ENGAÑOSO
No todo es risa, no todo es simple, no todo es perfecto. A ratos se quiebra y no puede más. Su mente y su cuerpo se mueven por inercia y ya no están en el mismo lugar. Sus pensamientos buscan respuestas a los hechos, en una pelea permanente con su mente para no cometer un acto del que ya no pueda despertar. Se refugia en sus actividades cotidianas escuchando música, aunque algunas lágrimas rueden por sus mejillas o gritos de rabia callada broten de la impotencia. A veces se le olvida saludar a quienes lo rodean y sigue adelante aparentando enojo. Muy pocos lo abrazan. Él no quiere que le tengan pena ni lástima; solo quiere recuperar su espacio y poder caminar para no caer.