ENTRE LA LLUVIA Y EL DESTINO

Una noche de lluvia incesante, el viento frío golpeaba su cuerpo. A lo lejos vio las luces del autobús, que anunciaban su llegada para convertirse en refugio ante la tempestad.

Mientras avanzaba, observaba cómo el agua cubría las calles y algunas ramas de los árboles cedían ante la furia del viento.

Llegó a su parada y caminó tranquilo, disfrutando de la lluvia en cada paso. Al ingresar al edificio, sus miradas se cruzaron; en ese instante, el tiempo pareció detenerse para ambos. El timbre del ascensor los devolvió de golpe a la realidad y, con una sonrisa tímida, se despidieron.

No dejaba de pensar en sus ojos tiernos y se preguntaba: «¿Nos volveremos a ver?».

De pronto llamaron a su puerta; era el vecino, que lo invitaba a celebrar su cumpleaños con unos amigos.

Al entrar, se encontraron de nuevo en un ambiente lleno de música y alegría; bailaron y conversaron como si ya se conocieran, entre risas y halagos, acompañados por una copa de vino.

La noche continuaba su curso. El brillo de sus pupilas parecía anunciar, en silencio, una despedida inevitable.

Llegaron al balcón tomados de la mano. En ese momento comenzaron a nacer nuevos sentimientos entre ellos.

Entonces se dieron un beso, acompañados por el sonido de la lluvia que poco a poco llegaba a su fin, al igual que aquel encuentro inesperado que el caprichoso destino les había concedido.

Algunos encuentros son momentáneos, pero esta historia jamás caerá en el olvido.

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