FIN DEL CAMINO

 

Se encontraron en el parque para verse por última vez. Las lágrimas rodaban por su mejilla como el agua de un río que corre hasta el mar y pierde su dulzura.

Solo quiere llegar a su casa, descansar de un día agitado y dormir para aliviar su tristeza. La maldita alarma suena y lo despierta de golpe a su cruda realidad.

Sale a caminar por el bosque durante todo el día, hasta que la noche llega acompañada de estrellas indiferentes que iluminan el paisaje sombrío y el frío húmedo que traspasa su ropa.

El viento mueve los árboles de un lado a otro, y el sonido de las aves nocturnas estremece su cuerpo, que tiembla tras cada paso; así llega al final del bosque espeso y oscuro.

Llega hasta el río, se sumerge en su profundidad y su vida se apaga como los planetas ante un agujero negro, en un silencio y una oscuridad eternos.

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