ÉL
Camina lento por una calle llena de barro. Sus pasos dejan huellas, unas más profundas que otras aunque todas cargadas de historias, alegrias, tristezas, riñas, de sueños cumplidos y otros que no. Los años se notan en las arrugas de su rostro pero toda su cara denota firmeza. Solo los que lo conocen lo han visto sonreír y hasta algunas veces, reír a carcajadas. Se dice que tiene hijos, nietas y nietos que no los ve hace muchos años a pesar que algun@s de ell@s viven en la misma ciudad. Los años le pasan factura cada día. Su memoria se vuelve más frágil, sus relatos se convierten en un vaivén de olvidos y recuerdos en una misma historia. Se encuentra solo. Pero dicen que es culpa de su mal carácter y también saben que no deben dejarlo solo porque todos vamos por el mismo camino, todos vamos para viejos.