SE FUE EL INDIO, QUEDO LA TRIBU
La partida de Indio Solari es de esas noticias que muchos, miles, no queremos escuchar, porque duele en el alma y deja un vacío inmenso. Nos deja huérfanos en esta vida donde la única certeza es que la muerte siempre llega, muchas veces sin avisar. No solo se va un ícono del rock; se va un ser humano que defendió las causas justas, un artista que rompió fronteras y se convirtió en un fenómeno imposible de ignorar. Su voz nunca pudo ser callada. Sus recitales eran mágicos. Miles de almas coreaban sus canciones porque se transformaron en himnos para mí y para tantos otros. Sus letras trascendieron lo banal y encontraron un lugar permanente en nuestros corazones. Llegó a La Plata y se enamoró de ella y de Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, del viejo Lobo querido del Bosque. Se convirtió en un tripero más. Sus canciones y sus palabras vivirán para siempre en mi memoria y en mi retina. Tu voz se volvió eterna. Buen viaje, Indio.