SUEÑOS
En 1990 se jugaba el Mundial de Fútbol en Italia. Ellos tenían seis años y, con los pies descalzos, recorrían calles de tierra y piedras. Cursaban el primer grado de escuela, pero ya conocían a Argentina: conocían a Diego Armando Maradona. Ya sabían de su pecho inflado, de que jugaba sin miedo y hasta con un tobillo inflamado. Todos querían ser el D10S en las canchas de tierra y piedras, porque sabían que Maradona era uno de ellos: que salió de un barrio pobre soñando con comprarle una casa a su mamá, jugar un Mundial y ganarlo. Y lo logró: ganó una Copa del Mundo y cumplió sus sueños. Maradona los motivaba a salir adelante, a estudiar, a querer dejar de ser pobres, a querer ponerse zapatos; en fin, a soñar mientras pateaban el balón de trapo hacia el arco de piedras. Maradona era fuente de inspiración: demostraba que se puede, que no hay que agachar la cabeza y que se puede decir lo que se piensa sin temor. La mayoría de ellos no pudo cumplir sus sueños: las condiciones de vida en un ...