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SU MENSAJE

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El sonido del celular rompió la calma del momento. El mensaje decía: “¿Nos podemos ver?”. Era él, después de tanto tiempo sin saber de su vida. Respondió: “Está bueno”. Una sonrisa brotó de sus labios, mientras los recuerdos llegaban uno tras otro, con la soledad del instante como testigo silencioso. La cita fue en el lugar de su primer beso, en aquella banca con vista al mar. Ella aparentaba calma, pero por dentro una corriente recorría su cuerpo y la hacía estremecer… hasta que lo vio acercarse, trayendo el pasado al encuentro del presente. Al llegar, ella le dijo: “No has cambiado nada”. Él sonrió, se sentó a su lado y respondió: “Tu mirada es la misma, llena de ternura a pesar de la tormenta”. Hablaron de los momentos compartidos y de sus vidas después del adiós que dejó tantos vacíos. Ambos sabían que había llegado la hora de aclarar lo que había quedado pendiente. Él no justificó su error y ella no le reclamó. No pidió explicaciones; ya no tenían sentido, a pesar de que un dolor ...

EL DOLOR DE SENTIR

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Lleva dos días sin salir de su habitación; duerme mal, apenas come y llora hasta el cansancio, mirando el techo infinito en medio de la oscuridad. Cada palabra es una navaja en la garganta, mientras los recuerdos golpean su memoria; sean alegres o tristes, todos terminan doliendo. No puede respirar; el pecho le oprime el corazón y solo quiere escapar de esa angustia fría. Las náuseas revuelven su estómago débil, que le suplica descanso. Un escalofrío recorre su cuerpo pálido; sus dientes rechinan sin parar y sus labios, resecos como tierra agrietada por la sequía, apenas logran cerrarse. Solo quiere cerrar los ojos hinchados. Y, por fin, descansar.

CITAS SIN LEER

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  ​La cena se enfriaba. Su mirada es triste. El aire se sentía espeso; las palabras arañaban la garganta; solo los sorbos del té ardiente disimulaban la angustia. ​En su mente veía las imágenes del primer encuentro: la primera mirada, la primera sonrisa y la primera palabra que cruzaron en medio del pasillo de grandes pinturas y paredes blancas, donde el tiempo se detuvo para ellos. ​A su memoria seguían llegando más recuerdos: risas, silencios, viajes, festivales, comidas de muchos lugares, bailes, conciertos, copas de vino, cervezas y aquellas lecturas antes de dormir. ​Tomó valor y, rompiendo el silencio hiriente, le dijo: «Esta es nuestra última cena… es mejor separarnos». Esa noche se creó una frontera entre ellos; era la primera vez que dormían tan cerca y tan lejos a la vez. ​Desde ese momento, los libros no se abrieron; no volvieron a marcar sus citas favoritas.

ENTRE LA LLUVIA Y EL DESTINO

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Una noche de lluvia incesante, el viento frío golpeaba su cuerpo. A lo lejos vio las luces del autobús, que anunciaban su llegada para convertirse en refugio ante la tempestad. Mientras avanzaba, observaba cómo el agua cubría las calles y algunas ramas de los árboles cedían ante la furia del viento. Llegó a su parada y caminó tranquilo, disfrutando de la lluvia en cada paso. Al ingresar al edificio, sus miradas se cruzaron; en ese instante, el tiempo pareció detenerse para ambos. El timbre del ascensor los devolvió de golpe a la realidad y, con una sonrisa tímida, se despidieron. No dejaba de pensar en sus ojos tiernos y se preguntaba: «¿Nos volveremos a ver?». De pronto llamaron a su puerta; era el vecino, que lo invitaba a celebrar su cumpleaños con unos amigos. Al entrar, se encontraron de nuevo en un ambiente lleno de música y alegría; bailaron y conversaron como si ya se conocieran, entre risas y halagos, acompañados por una copa de vino. La noche continuaba su curso. El brillo de...

ROMPIENDO EL SILENCIO

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  Le escribió para volverse a ver; ella respondió: “Está bueno”. Su rostro se iluminó. No podía ocultar la felicidad mientras sonaba la música de ellos dos. Llegó el día del encuentro; la vio sentada en el lugar de siempre, frente al mar. Estaba nervioso: sus manos sudaban y el miedo se apoderaba de su cuerpo. El corazón le latía como si fuera a salirse del pecho ante la certeza de que ya no podían estar juntos. Quiso dar media vuelta e irse, pero esta vez no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad, después de tantas ocasiones fallidas. Caminó hacia donde estaba ella. Se saludaron, charlaron de tantas cosas; se tomaron de las manos de vez en cuando. Rieron de lo vivido juntos y de las nuevas historias tras la separación. En esta ocasión no hubo reclamos ni justificaciones absurdas sobre quién tenía la culpa, ni reproches por el inmenso sufrimiento de perderse el uno al otro. Cuando el sol se ocultaba y la noche llegaba, comprendieron que el atardecer volvía a abrazarlos, anun...

ENTRE LUGARES Y LETRAS

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  Los lugares desde donde escribo son muy diversos. Algunos están llenos de emociones; otros, de recuerdos alegres o también tristes. En fin, son experiencias, anécdotas, observaciones o ideas surgidas de la imaginación las que hacen que me siente a escribir. No importa el lugar: puede ser una sala de espera en un hospital, la banca de un parque, acostado en mi cama o sentado en el patio de mi casa; en la oficina, viajando, acompañado del verde de las montañas o de la brisa del mar, entre lágrimas o risas. No importa el lugar cuando todo se convierte en cómplice de cada texto. Algunas ideas salieron tan rápido que las escribí sentado en la taza del baño, y no lo puedo negar: cuando terminaba de escribir, se me había olvidado el motivo de mi visita al baño. Me digo: “No puede ser, otra vez”, pero lo importante es no dejar pasar el momento de plasmar letras que luego quedo leyendo una y otra vez. A veces mis pensamientos quedan plasmados en las hojas de una agenda y no todos los text...

AROMA DEL RECUERDO

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Es de madrugada, no consigue dormir y revive los recuerdos de la infancia en la casa de bahareque: la cocina de leña, con sus ollas de barro; el mote con queso, el chocolate, la sopa de arroz con cebada, la haba cocinada, el cuy con papas y más delicias que no olvida su paladar. No le faltaban las botas que lo acompañaban al río, donde veía a los peces nadar en contra de la corriente. Recorría las montañas, los senderos, los caminos de barro y los sembríos de maíz; veía pastar el ganado y montaba a caballo. Cuando ordeñaban las vacas, estaba pendiente con su jarro en mano para ser el primero en tomar la leche. La espuma le formaba una especie de bigote e imaginaba que ya era grande; su risa contagiaba a los demás. Por las noches se sentaba en el portal a contemplar la luna y las estrellas, que contaba una y otra vez. Escuchaba el sonido de los animales nocturnos y el calor de una fogata lo abrigaba. La neblina le hacía imaginar que estaba en el cielo, caminando en medio de las nubes. N...

SENTIRES DUALES

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Llegan momentos donde los recuerdos tiernos alivian mi corazón. La imagen de tu sonrisa con un ceño fruncido me cautivó; tu ojos cafés me envolvieron sin poder dejar de mirarlos; tu cabello negro azabache me enredo con su brillo; tus pasos eran la brisa suave que refrescaba el ambiente. Llegamos a compartir muchas historias entre risas, momentos tristes, viajes y locuras bonitas. Ahora solo te veo de vez en cuando y solo las imágenes de lo vivido envuelven mi pensamiento. No olvido la cachetada en el día que nos separamos, no olvido ni el último beso; no olvido nuestras lágrimas ni olvido el último abrazo de despedida de un amor que lastimé. 

TE PIENSO

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No puedo negar que te pienso, no puedo negar que te veo en imágenes del recuerdo y del presente, no puedo negar que te escribo en notas que no comparto, no puedo negar que leo tus líneas y sonrío. No puedo negar que te escucho con atención cada palabra que sale de ti, no puedo negar que cuando ríes el ambiente se transforma, no puedo negar que tu silencio llena un espacio de armonía. No puedo negar que vives en mis pensamientos, no puedo negar que te siento cerca y lejos al mismo tiempo, no puedo negar que las pláticas contigo son eternas, aunque hablemos poco. No puedo negar que me haces sonreír, no puedo negar que también entiendo que no me atrevo a sentir el cálido abrazo de un amanecer contigo.

NO SÉ

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No sé cuándo te empecé a querer tanto. No sé por qué te empecé a querer. No sé si fue tu mirada firme. No sé si fue tu voz cálida. No sé si fue tu sonrisa.  No sé si fue tu determinación. No sé si fue tu porte. No sé si fue tu don de persona.  No sé si fue tu optimismo sin límites.  No sé si fue tu personalidad diferente.  No sé si fuiste tú quien supo hacerse querer, o simplemente fui yo que, sin saberlo, cada día que pasa te quiero y no lo puedo negar. Es una forma de decirte lo que mantengo en silencio mientras te escucho hablar o leo tus líneas al ritmo del sonido de mi corazón.

ÉL

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  Camina lento por una calle de barro espeso y frío, una vía olvidada por un tiempo que no perdona. Sus pasos dejan huellas, unas más profundas que otras, pero todas cargadas de historia: alegrías, riñas, sueños cumplidos y aquellos que se deshicieron en el camino. Los años le surcan el rostro, aunque su expresión conserva una firmeza inquebrantable. Solo quienes lo conocen de verdad lo han visto sonreír o, en raras ocasiones, reír a carcajadas con una dulzura que todavía abraza la piel. Dicen que tiene hijos y nietos a los que no ve desde hace años, a pesar de que respiran el aire de la misma ciudad. La vida le cobra factura cada día: su memoria se vuelve frágil y sus relatos son un vaivén de sombras y luces que se mezclan en una misma voz. Se encuentra solo. Dicen que es por su mal carácter, pero en el fondo todos saben que no deberían abandonarlo. Al fin y al cabo, todos transitamos el mismo barro; todos vamos hacia la vejez.

RESILIENCIA

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Cuando no deseo ir a entrenar, aparecen varios pensamientos: que el lugar está muy lejos, que ya es tarde, que las piernas me van a doler, que el cuerpo no quiere ni moverse. Es ahí cuando mis pensamientos entran en una confrontación permanente y las palabras resuenan llenas de dolor. Solo quisiera quedarme encerrado. En esa disputa constante, mi mente insiste en decirme: “No puedes quedarte quieto. Mira cuánto has logrado, cuánto has entrenado, cuánto has trabajado. ¿Acaso vas a abandonar por circunstancias que no puedes controlar?”. Puedes llorar un rato si lo necesitas, pero la vida sigue. No te puedes quedar acá sentado sin hacer nada, esperando no sentir el dolor. Grita por un momento y luego respira hondo, límpiate las lágrimas y sal, porque la vida es bella.

SUICIDIO

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El dolor no es eterno; el problema es llegar al momento en que las agujas del reloj marquen los últimos 40 segundos de una vida. Se puede sonreír por fuera, mientras por dentro la angustia estruja el corazón y la cabeza da vueltas de tanto pensar. Se puede desaparecer durante días o semanas enteras con el mismo dolor, encerrarse en una habitación oscura, con la soledad fría como única compañera, sin que nadie lo perciba. Se pueden detener los mensajes y silenciar las llamadas para no oír el ruido de la vida cotidiana. Se puede querer hablar durante mucho tiempo, desear que la voz sea escuchada y que la empatía se convierta en un abrazo de esperanza para salir de ese sueño amargo. Por favor, despierta antes de que sea demasiado tarde, porque cuando esa vida cruce el hilo final de la historia, ya será parte de esos 40 segundos que marcan las agujas del reloj. Y nada será suficiente. ⌚️

MIRADA

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De sonrisa tierna y mirada intrigante, de voz suave pero de espíritu firme; una mujer que escribe su propia historia con valentía, incluso en los tiempos difíciles. De caminar seguro y mirada firme, se construye a través del amor, del coraje y de la equidad. No pierde su encanto ni su optimismo, por más duro que sea el golpe. Se levanta, se reconstruye y avanza con un lazo de esperanza en la vida cotidiana.   

SILENCIO ENGAÑOSO

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  No todo es risa, no todo es simple, no todo es perfecto. A ratos se quiebra y no puede más. Su mente y su cuerpo se mueven por inercia y ya no están en el mismo lugar. Sus pensamientos buscan respuestas a los hechos, en una pelea permanente con su mente para no cometer un acto del que ya no pueda despertar. Se refugia en sus actividades cotidianas escuchando música, aunque algunas lágrimas rueden por sus mejillas o gritos de rabia callada broten de la impotencia. A veces se le olvida saludar a quienes lo rodean y sigue adelante aparentando enojo. Muy pocos lo abrazan. Él no quiere que le tengan pena ni lástima; solo quiere recuperar su espacio y poder caminar para no caer.

SUEÑOS

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En 1990 se jugaba el Mundial de Fútbol en Italia. Ellos tenían seis años y, con los pies descalzos, recorrían calles de tierra y piedras. Cursaban el primer grado de escuela, pero ya conocían a Argentina: conocían a Diego Armando Maradona. Ya sabían de su pecho inflado, de que jugaba sin miedo y hasta con un tobillo inflamado. Todos querían ser el D10S en las canchas de tierra y piedras, porque sabían que Maradona era uno de ellos: que salió de un barrio pobre soñando con comprarle una casa a su mamá, jugar un Mundial y ganarlo. Y lo logró: ganó una Copa del Mundo y cumplió sus sueños. Maradona los motivaba a salir adelante, a estudiar, a querer dejar de ser pobres, a querer ponerse zapatos; en fin, a soñar mientras pateaban el balón de trapo hacia el arco de piedras. Maradona era fuente de inspiración: demostraba que se puede, que no hay que agachar la cabeza y que se puede decir lo que se piensa sin temor. La mayoría de ellos no pudo cumplir sus sueños: las condiciones de vida en un ...

TRANSITAR LA VIDA

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  Cada persona tiene asignado un camino por el que su vida deberá transitar. Es una vía distinta para cada uno, un mismo universo variado, como escenas de una película. Y esos guiones llevan risas, lágrimas, decepciones, angustias, días grises, días soleados, encuentros, reencuentros, abrazos, pérdidas, pasiones, coincidencias, miradas, caricias, viajes, visitas, nostalgia, canciones, libros, aficiones, aflicciones, despedidas y muchas cosas más. Historias que pueden durar segundos, minutos, horas, días, semanas, meses y hasta trascender la vida del protagonista. En definitiva, la vida humana es un libro que lo contiene todo, que se escribe con el alma entre alegrías y dramas.

JUSTO A TIEMPO

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  Esta imagen representa la tranquilidad y el disfrute de la naturaleza, momentos en los que todo pareciera estar en orden. Pero, ¿seguro que es así? Otra es la realidad cuando nos refugiamos al borde del abismo, sintiendo solo dolor, angustia y soledad. Eso es lo que representa esta foto que tomó un amigo cuando atravesábamos el aislamiento al que nos sometió la pandemia de 2020. Fue entonces cuando pensaba seriamente en poner fin a tanto dolor inmerecido, tantas noches sin dormir, días enteros de miradas perdidas y tantos amigos que me traicionaron con su indiferencia. Ahora me cuesta relacionarme con otras personas por miedo a sentir algún tipo de afecto o sentimiento que luego duela más que antes. Pero hubo otros y otras que, con su mano amiga llena de amor, consiguieron rescatarme. Sé que están allí cuando vuelve a embargarme el dolor y me aprieta la garganta hasta ahogarme. Ellos están, son los amigos que elijo, que no olvido jamás, por quienes vuelvo a correr, a vivir y a di...

OTRA VEZ EL ATLETISMO, OTRA VEZ LA MARCHA OLIMPICA!

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Al ver la imagen de Daniel Pintado recibiendo el premio otorgado por los dioses del Olimpo en París 2024, observamos un cuadro cargado de significados y simbolismos: es un grito de liberación, un grito de alegría para él y para todo un país. El pueblo ecuatoriano, en medio de tanta violencia, desidia y abandono; con una economía decadente, una crisis en todos los niveles y una corrupción descarada, recibe de Daniel Pintado ese grito de esperanza.  Un grito que nos hace olvidar, aunque sea por un momento, aquello que nos duele y nos agobia, devolviéndonos la sonrisa. Y así también recordamos cuando, en 1996, Jefferson Pérez cruzaba la meta y... ¡no lo podíamos creer! Al igual que ayer, hoy se nos infla el pecho de orgullo ecuatoriano. Daniel, gracias por demostrarnos que sí se puede llegar a lo más alto, que no hay que bajar los brazos y que los sueños sí son posibles.

POSTA

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El atletismo, como se lo conoce hoy, es una disciplina practicada desde la antigüedad. En el caso del Ecuador, los chasquis eran los encargados de llevar mensajes de un lugar a otro. Estos personajes recorrían un tramo de distancia y luego eran relevados por otros compañeros que continuaban el trayecto. A esos lugares de descanso y relevo se los llamaba tambos. Pero mucho antes, en Grecia nació la maratón. Los dioses del Olimpo disfrutaban observando a los mortales competir en sus juegos. En la actualidad, deportistas de más de 30 años compiten en las diferentes pruebas del atletismo. Algunos practicaron esta actividad en la escuela, en el colegio o durante toda su vida, convirtiéndola en pasión, amor y disciplina en cada entrenamiento. Se reúnen para competir en diferentes provincias del Ecuador, con el objetivo de cumplir sus metas personales o grupales. Es una competencia muy sana, llena de camaradería. Y no faltan los retos con ellos mismos o con otros deportistas: el rival a vence...