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JUSTO A TIEMPO

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  Esta imagen representa la tranquilidad y el disfrute de la naturaleza, momentos en los que todo pareciera estar en orden. Pero, ¿seguro que es así? Otra es la realidad cuando nos refugiamos al borde del abismo, sintiendo solo dolor, angustia y soledad. Eso es lo que representa esta foto que tomó un amigo cuando atravesábamos el aislamiento al que nos sometió la pandemia de 2020. Fue entonces cuando pensaba seriamente en poner fin a tanto dolor inmerecido, tantas noches sin dormir, días enteros de miradas perdidas y tantos amigos que me traicionaron con su indiferencia. Ahora me cuesta relacionarme con otras personas por miedo a sentir algún tipo de afecto o sentimiento que luego duela más que antes. Pero hubo otros y otras que, con su mano amiga llena de amor, consiguieron rescatarme. Sé que están allí cuando vuelve a embargarme el dolor y me aprieta la garganta hasta ahogarme. Ellos están, son los amigos que elijo, que no olvido jamás, por quienes vuelvo a correr, a vivir y a di...

OTRA VEZ EL ATLETISMO, OTRA VEZ LA MARCHA OLIMPICA!

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Al ver la imagen de Daniel Pintado recibiendo el premio otorgado por los dioses del Olimpo en París 2024, observamos un cuadro cargado de significados y simbolismos: es un grito de liberación, un grito de alegría para él y para todo un país. El pueblo ecuatoriano, en medio de tanta violencia, desidia y abandono; con una economía decadente, una crisis en todos los niveles y una corrupción descarada, recibe de Daniel Pintado ese grito de esperanza.  Un grito que nos hace olvidar, aunque sea por un momento, aquello que nos duele y nos agobia, devolviéndonos la sonrisa. Y así también recordamos cuando, en 1996, Jefferson Pérez cruzaba la meta y... ¡no lo podíamos creer! Al igual que ayer, hoy se nos infla el pecho de orgullo ecuatoriano. Daniel, gracias por demostrarnos que sí se puede llegar a lo más alto, que no hay que bajar los brazos y que los sueños sí son posibles.

POSTA

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El atletismo, como se lo conoce hoy, es una disciplina practicada desde la antigüedad. En el caso del Ecuador, los chasquis eran los encargados de llevar mensajes de un lugar a otro. Estos personajes recorrían un tramo de distancia y luego eran relevados por otros compañeros que continuaban el trayecto. A esos lugares de descanso y relevo se los llamaba tambos. Pero mucho antes, en Grecia nació la maratón. Los dioses del Olimpo disfrutaban observando a los mortales competir en sus juegos. En la actualidad, deportistas de más de 30 años compiten en las diferentes pruebas del atletismo. Algunos practicaron esta actividad en la escuela, en el colegio o durante toda su vida, convirtiéndola en pasión, amor y disciplina en cada entrenamiento. Se reúnen para competir en diferentes provincias del Ecuador, con el objetivo de cumplir sus metas personales o grupales. Es una competencia muy sana, llena de camaradería. Y no faltan los retos con ellos mismos o con otros deportistas: el rival a vence...

SOLEDAD

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Virgilio, en su obra La Eneida, nos cuenta sobre el reino de Hesperia, la actual Italia. Allí gobernaba Mezencio, un rey muy cruel, capaz de atar a los vivos con los muertos. Así los dejaba perecer en un lento abrazo frío y eterno, acompañado de una soledad desesperante.

FIN DEL CAMINO

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  Se encontraron en el parque para verse por última vez. Las lágrimas rodaban por su mejilla como el agua de un río que corre hasta el mar y pierde su dulzura. Solo quiere llegar a su casa, descansar de un día agitado y dormir para aliviar su tristeza. La maldita alarma suena y lo despierta de golpe a su cruda realidad. Sale a caminar por el bosque durante todo el día, hasta que la noche llega acompañada de estrellas indiferentes que iluminan el paisaje sombrío y el frío húmedo que traspasa su ropa. El viento mueve los árboles de un lado a otro, y el sonido de las aves nocturnas estremece su cuerpo, que tiembla tras cada paso; así llega al final del bosque espeso y oscuro. Llega hasta el río, se sumerge en su profundidad y su vida se apaga como los planetas ante un agujero negro, en un silencio y una oscuridad eternos.

EL DUENDE

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  En la curva se encuentra un pequeño bosque que posee una extraña mezcla de árboles jóvenes y viejos, custodiados por una lámpara antigua cuya luz es insuficiente ante la espesa niebla que predomina en la noche. Cuando se acerca la medianoche, los perros comienzan a aullar y ladran furiosos, como si presintieran algo sobrenatural que solo ellos pueden ver en medio de la oscuridad fría y nublada. El viento azota las ramas de los árboles con manos violentas sobre los techos, y el frío húmedo penetra la ropa hasta llegar a la médula. Cuentan los vecinos que en el bosque habita un duende que busca personas para llevárselas a un mundo desconocido. Se vale del engaño, ofreciendo monedas de oro cuyo brillo, en medio de la penumbra, es la trampa perfecta para el curioso o el codicioso. Dicen que el duende resultó ser pelotero; de vez en cuando lo han visto jugando. Sus únicos espectadores son los perros, cuyos ladridos y aullidos estremecen el lugar. Cuando falla un gol, el silencio es ta...

NOSTALGIA

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  Las viejas casas de caña y tabla. De las plantas de almendra colgaban hamacas para refrescarse del calor o, simplemente, tomar una siesta. Los niños jugaban en las veredas y en las calles de tierra, con las patas al suelo, mientras el paisaje se perdía lentamente en la cotidianidad del barrio. Pero luego, las casas viejas fueron reemplazadas por cemento, hierro, ladrillo y bloque. Las veredas quedaron sobre el nivel de la calle, ya no por una cuestión estética, sino para que el agua de la lluvia no ingresara a las casas. La naturaleza no tiene control. En ocasiones, el barrio sufrió inundaciones y el agua llegaba hasta las rodillas. Los más pequeños imaginaban encontrarse en medio de una piscina. O mejor aún, creían estar en el mar viendo pasar ballenas, peces, delfines, tiburones y, por qué no, sirenas. Niños y adolescentes caminaban sin zapatos por las calles, ya de tierra, ya de cemento, jugando entre ellos para escapar de su triste realidad. A pesar de ello, el barrio era sol...