EL DUENDE
En la curva se encuentra un pequeño bosque que posee una extraña mezcla de árboles jóvenes y viejos, custodiados por una lámpara antigua cuya luz es insuficiente ante la espesa niebla que predomina en la noche. Cuando se acerca la medianoche, los perros comienzan a aullar y ladran furiosos, como si presintieran algo sobrenatural que solo ellos pueden ver en medio de la oscuridad fría y nublada. El viento azota las ramas de los árboles con manos violentas sobre los techos; el frío húmedo penetra la ropa hasta llegar a la médula. Cuentan los vecinos que en el bosque habita un duende que busca personas para llevárselas a un mundo desconocido. Se vale del engaño ofreciendo monedas de oro cuyo brillo, en medio de la penumbra, es la trampa perfecta para el curioso o el codicioso. Dicen que el duende resultó ser pelotero; de vez en cuando lo han visto jugando. Sus únicos espectadores son los perros, cuyos ladridos y aullidos estremecen el lugar. Cuando falla un gol, el silencio es ta...